El aceite de refrigeración es un medio lubricante fundamental para los compresores de refrigeración. Debe funcionar de manera estable bajo dos condiciones extremas: el extremo de evaporación a baja temperatura a aproximadamente -40℃ y el extremo de compresión a alta temperatura por encima de 100℃. Su parámetro de viscosidad determina directamente el estado de funcionamiento y la vida útil del compresor.
La insuficiencia de viscosidad del aceite de refrigeración puede desencadenar una serie de fallos en cadena: primero, la película de aceite no puede formar una capa protectora efectiva en las superficies de componentes de precisión como rodamientos y bloques de cilindro, lo que resulta en la fricción directa de las partes metálicas. Esto aumenta la tasa de desgaste de 3 a 5 veces y eleva el ruido operativo del equipo en 10 a 15 decibelios. En segundo lugar, la falla de lubricación aumentará la resistencia operativa del compresor, lo que llevará a un aumento del 8% al 12% en el consumo de energía y a una disminución en la eficiencia del ciclo de refrigeración. Las manifestaciones directas incluyen una capacidad de enfriamiento reducida y una velocidad de enfriamiento más lenta. La operación a largo plazo bajo tales condiciones acortará la vida útil del compresor en un 40% a 60%.
Lo que es más grave es que cuando la viscosidad es demasiado baja para disipar el calor generado durante la compresión, la temperatura interna del compresor seguirá aumentando. Cuando la temperatura excede el umbral de tolerancia de los materiales aislantes, causará un quemado de bobinado, una falla comúnmente conocida como "quemado del compresor", que conduce directamente a la chatarra del compresor.
Por lo tanto, seleccionar la viscosidad adecuada del aceite de refrigeración para las condiciones de trabajo es un requisito clave para garantizar el funcionamiento estable del sistema de refrigeración.